24/06/2011

"Toche" en el circuito de los Annapurnas

«Dado el desnivel, en unos valles era otoño y en otros primavera al mismo tiempo». José Ramón Sáenz López 'Toche' cree que su pasión por la escalada y la montaña pudo comenzar cuando apenas levantaba un palmo del suelo y ya se subía a todas las piedras y rocas del entorno de Nieva de Cameros, municipio del que desciende pese haber nacido en Logroño.

A sus 69 primaveras, este amante empedernido de la montaña y de los deportes en general (lo mismo practica ciclismo o remo que escalada en hielo o espeleología) no se arredra por nada y en noviembre partirá hacia el campo base del Everest, situado a 5.300 metros de altura.

No será la primera vez que ande por esos lares, ni por parecidas latitudes. En el 2007 -año 2064 en la zona- recorrió junto a un par de amigos la ruta de los Annapurnas, en Nepal, el circuito de trekking que discurre a la mayor altitud del planeta. La senda arranca a unos 760 metros de altura y corona los 5.500. De este modo, la aventura no está exenta de dificultad. «A veces había que ir trepando a cuatro patas, pero lo compensaban imágenes preciosas como la de la cumbre del Machapuchare, con forma de cola de pez».

La ruta la enmarcan cifras increíbles -como que consta de 350 kilómetros a través de un país en el que se hablan 160 dialectos-; pero también experiencias fantásticas e irrepetibles, como las que les sucedieron a lo largo de los 26 días de caminata.

«El circuito está compuesto por decenas de picos y poblado por cientos de aldeas, cada una con sus peculiaridades», explica. Así, al pasar de valle a valle «no sabías si era primavera u otoño». Alguna idea daban los cultivos. «En función de la altitud de cada terreno y de su orientación, en algunos lugares se estaba cultivando arroz mientras que en otros se recogía, y en algunas áreas los frutales estaban en flor y en otras la fruta ya estaba madura», señala. Lo que resultaba uniforme en cada estrato del camino era «la hospitalidad de los nepalíes». «La gente era muy receptiva, pese a la vida tan dura que llevaban en las aldeas, donde aún se labra con arados de madera y el almacenar leña en los tejados de las casas constituye un símbolo de poder social». No en vano, destaca que Nepal se autodenomina 'el país de la sonrisa'. «La gente enseguida te decía 'námaste' (expresión de saludo) y movía la cabeza con un sonrisa y las manos juntas», recuerda como imagen omnipresente de este viaje.

Ábrego y Casimiro, 25 años unidos por la mole del K2

Hoy se cumple un cuarto de siglo de la histórica ascensión de los dos montañeros navarros a la segunda cima más alta del planeta.


Mari Ábrego, a la izquierda, junto a Josema Casimiro.

La idea era que hoy los dos lo pudieran celebrar juntos, disfrutando de los recuerdos en común en el mismo campo base donde hace veinticinco años comenzaron una ascensión que iba a marcar perpetuamente sus vidas, y en cierta manera la de todo el alpinismo vasco.
 Pero como a veces sucede en el Himalaya no siempre se puede alcanzar el objetivo, por muy hermoso que éste sea, y el único de los dos que hoy podrá mirar de frente a la mole de roca y hielo que da forma al K2 es Josema Casimiro. Su amigo y compañero Mari Abrego, con el que coronó en junio de 1986 la cima de la segunda montaña más alta del planeta (8.611 metros), finalmente no ha podido acudir a lo que sin duda habría sido un día inolvidable para ellos y se tendrá que conformar con festejar el 25º aniversario desde aquí antes de salir hacia Kirguizstán, en Asia Central, donde intentará la ascensión al Pico Lenin.
"¡Otra vez será!", comentó Ábrego, que pese a todos sus esfuerzos no podía esconder lo atractivo que le hubiera resultado estar hoy en el K2 con Josema, pero el plan es otro y los dos asumen con naturalidad. Porque al margen del lugar en el planeta en el que se encuentren cada 23 de junio, aquellas nueve jornadas que vivieron el uno para el otro forjaron, como nunca lo hubieran imaginado, una unión que a día de hoy se mantiene tan erguida como la majestuosa estampa del K2.
Tres días antes de que Josema saliera hacia Pakistán, los dos montañeros navarros aceptaron la invitación de este periódico para juntarse durante un buen rato y ofrecer a los lectores de DIARIO DE NOTICIAS algunos de los recuerdos y sensaciones que conservan de aquella gesta un cuarto de siglo después. La cita se celebra en un restaurante cercano a Pamplona. Por la tarde. Los dos llegan puntuales. Se palpa a la perfección que entre los dos hay algo más que una relación entre buenos compañeros y se saludan como solo lo hacen los amigos de verdad; con una leve sonrisa, una mano extendida y un abrazo con cariño.
Las canas delatan que son un poco más viejos que entonces, pero también un poco más sabios. Se conservan estupendamente y sin demasiados preámbulos, Mari Abrego es el primero en lanzarse a contar lo que siente al contemplar, un cuarto de siglo después, lo que supuso en sus vidas aquella expedición. "Estos 25 años se me han pasado muy rápidos, tan rápido que no puedo vivirlo con la misma intensidad que lo vivimos en 1986. Ahora mismo me resulta muy grato y me hace recordar algo que fue fantástico para los dos".
Casimiro se lo toma con más calma, pero rápidamente entra en conversación. Un poco de jamón y unas cervezas facilitan que la charla adquiera velocidad y confianza. "Sin duda que para los dos fue nuestro mejor día en la montaña. Fue una expedición muy bien compartida entre los dos, bien planteada y todo nos salió perfecto".
En el verano de 1986 Ábrego y Casimiro formaban parte de aquellos intrépidos montañeros que aprovechando los numeroso permisos otorgados por el gobierno paquistaní para subir al K2 se preparaban en el campo base. El reto se las traía. Solo 237 metros más bajo que el monte Everest, su arquitectura afilada y su forma de pirámide, con caras relativamente planas y aristas afiladas, hacen de él una montaña muy difícil de escalar y muy peligrosa por su dificultad técnica, mayor que la del Everest, y por su climatología cambiante que se ha cobrado muchas vidas, sobre todo en los descensos.
"Cada año, cuando se aproxima el verano estoy pendiente de las informaciones que vienen del Himalaya, de las expediciones que hay en marcha, y me vienen una serie de fechas. Me viene el Janu, el Makalu, y en junio el K2 lo ocupa todo", comenta Ábrego. Reconoce que en su caso personal fue la máxima aspiración que tenía: "En otros deportistas pueden ser las olimpiadas o los mundiales, pero para mí era el K2. Pese a las penurias que pasamos, la convivencia entre Josema y yo y las vivencias como pasamos fueron tan maravillosas que esos recuerdos los quieres enmarcar para siempre. No puedo separar mi vida del K2, como persona y como deportista, hasta que me muera".
Casimiro, que a cada momento deja atrás su visible timidez, asiente con la cabeza. "Al final se ha visto que el K2 era nuestra montaña. Había otras, pero teniendo en cuenta lo que supuso para nosotros y para el montañismo navarro fue muy importante. Vivimos los dos la expedición como una cordada. Ahora sería impensable abordar esta montaña de esa manera. Ya nunca lo podremos separar de nuestras vidas y nosotros seguimos subiendo juntos".
LA ASCENSIÓN
Directos hacia la cumbre
Con los materiales y tecnologías disponibles hace 25 años, sin oxígeno suplementario y portando a sus hombros lo necesario para una escalada de riesgo extremo, Ábrego –que tres años antes se vio obligado a dar marcha atrás a 161 metros de la cumbre– y Josema dieron los primeros pasos sin saber que nueve días después iban a convertirse en los primeros montañeros del Estado español en llegar a la segunda punta de la Tierra.
"Cuando fuimos hacia la cima no esperábamos hacer cumbre, fui un poco de casualidad. Cuando empezamos a subir íbamos con la intención de llevar algo de equipamiento hacia el campo II, pero llegamos allí, donde íbamos a dejar la tienda y algo de comida, y recuerdo que nos miramos, vimos que estábamos bien y que el tiempo arriba era bueno y decidimos seguir. Fue así", comentaba Ábrego mirando a Casimiro por si omitía algo importante. "Y al día siguiente lo mismo", acude al rescate Josema. "Y seguimos para arriba, pero no había previsión calculada".
El de Los Arcos tenía 41 años. El de Pamplona, 27. "Nunca me planteé de que yo era el mayor y qué sabrá este crío. Somos dos personas distintas. Yo puedo ser más ambicioso, pero en aquel momento él tenía mejor forma física y en la montaña teníamos una gran coordinación y confianza", aseguró Ábrego. "Íbamos más a la aventura. Ahora la climatología ha avanzado mucho pero entonces no te podían decir que tal día se iba a abrir una ventana que te diera opción de llegar. Entonces no había ventanas ni historias. Nosotros íbamos ascendiendo sin más", señaló Josema Casimiro.
Son conscientes de haber vivido un periodo privilegiado del montañismo, ya que todos los retos que se intentaban en aquellos años eran de vanguardia, novedosos. "Era la primera vez que se subía en el Estado español y en el estilo que lo hicimos, dos personas solas. Pensaba que se iba a hacer más en el futuro. Hace 25 años las dimensiones de las montañas eran distintas a las de ahora. Había menos información, menos medios, la dificultad era mayor y sobre todo, la incertidumbre. Creo, de todas formas, que el logro de lo que hicimos no ha tenido el reconocimiento que se merecía".
Los dos han seguido fieles al Himalaya y saben muy bien, como recordaba Josema, que "ahora es más difícil hacerlo e ir al Everest como lo hacíamos nosotros es imposible. Estábamos prácticamente solos y ahora está lleno de gente, expediciones comerciales, sherpas trabajando por todos los lados poniendo cuerdas de arriba a abajo. Aunque quisieras, no se podría".
Al final del verano de ese año 27 escaladores habían conseguido llegar a la cima, pero, también, el número de muertes fue muy alto; 13, lo que significa que casi un tercio de los montañeros murió en el intento. Ello hizo reflexionar al mundo del montañismo, que se preguntaba si se estaban corriendo cada vez más riesgos. La pregunta sigue hoy más vigente que nunca, pero la respuesta también. "Te jugabas el todo por el todo y te arriesgabas a no hacer cima. Ahora, las expediciones importantes se garantizan en la mayoría de las ocasiones hacer cima. Era el alpinismo en su pura esencia Nunca fui al Himalaya con la intención de sacar algo de provecho material", dijo Ábrego. "Ni íbamos con la idea de coleccionar cimas", apuntilló Casimiro.
JORNADA A JORNADA
l 19 de junio. Comienza la ascensión desde el campo base, situado a 4.950 metros, hasta el campo I, a 6.055 metros. La mayor parte del itinerario se hace sobre nieve, buscando los salientes del Espolón. Tras cinco horas de caminata, llegan al C-I, después de un notable esfuerzo debido a la profundidad de la nieve y la fortísima pendiente que precede al campo.
l 20 de junio. Llegada al campo II, ubicado a 6.750 metros. Para alcanzarlo, deben atravesar la conocida Chimenea House, un tramo vertical de unos 20 metros que se hace especialmente dificultoso por el riesgo del paso y el peso que portan. Es el lugar clave dentro de la ruta de los Abruzzos, la que les llevará finalmente a la cima. Durante la ascensión tienen que parar cada hora y media para comer, beber algo y descansar en busca de oxígeno.
l 21 de junio. El mal estado de la nieve y la dificultad con las cuerdas obligan a extremar la vigilancia. La marcha se retrasa por la ventisca entre pasos de roca y de nieve. Los dos alpinistas pasan bajo la Pirámide Negra con viento fuerte. El frío en las manos les obliga a parar para hacerlas reaccionar. Tras varios intentos para buscar un buen sitio para dormir, instalan el campo III a 7.450 metros. Cenan caldo de sopa, algo de queso y una lata de pescado en conserva.
l 22 de junio. Tras atravesar la zona de paredes de hielo, avanzan por la ruta conocida con el nombre de El Hombro. Antes de llegar aprovechan para hacer un descanso en un lugar que permite dejar las mochilas sin riesgo de que caigan. Desde esa posición ya pueden ver la parte superior de la montaña. Se encuentran en la línea de los 8.000 metros. Instalan el C-IV a 8.150 metros, en el Gran Serac. Organizan su equipamiento para atacar la cima al día siguiente.
l 23 de junio. Se despiertan a la una. El tiempo es bueno y salen hacia la cumbre a las 02:30 horas. Necesitan más de tres horas para atravesar un embudo por el que suelen desprenderse columnas de hielo. Van atados con cuerda de 7mm en doble y tras varios descansos y un notable esfuerzo, a las 14:30 horas llegan a la cima. Permanecerán ahí durante 50 minutos sacando fotografías y disfrutando del paisaje. El tiempo es bueno. Comienza el descenso.ascen
EL DESCENSO
l 23 de junio. Bajan hacia el campo IV, donde habían dejado los bastones y las linternas para evitarse peso en el ataque a la cima. Tras cargar su mochila, siguen la travesía hasta debajo del Gran Serac. Es media tarde y el frío aumenta de nuevo. Para agilizar el descenso por el Cuello de Botella, usan el hornillo de hielo para montar un rappel. Montan la tienda a 8.150 metros.
l 24 de junio. Aunque se despiertan con sol, el horizonte comienza a cubrirse de amenazadoras nubes que hacen presagiar un brusco cambio de tiempo. Durante el descenso al campo III, en el que tienen guardadas una reserva de gas, los dos se ven sorprendidos por un torbellino de viento y nieve menuda. Buscan refugio antes de seguir hacia el campo. Se encuentran con varios italianos subiendo a la cima. El temporal arrecia.
l 25 de junio. La ventisca golpea la tienda en la que han pasado la noche a 7.450 metros hasta casi romperla. Deciden desmontarla y seguir bajando, cuando Josema está a punto de caer por el precipicio por un resbalón. Ábrego le lanza una cuerda y lo sube. Observan a los italianos que se dan la vuelta y deciden ir con ellos, pero la niebla y las dudas sobre sus acompañantes les llevan a separarse. La visibilidad es mala y el tiempo peor. Llegan al campo II al atardecer.
l 26 de junio. Debido a que las condiciones meteorológicas han empeorado, deciden, tal y como habían acordado de víspera, pasar el día en el campo II (6.750 metros) aprovechando para descansar, hidratarse y alimentarse. La nieve amenaza con romper la tienda y todo el material lo tienen mojado, incluidas sus ropas. Los efectos del frío comienzan a sentirse, sobre todo en las manos y dedos. Pasan muchos ratos en silencio.
l 27 de junio. Madrugan y se disponen a bajar sin preocuparse en exceso por el tiempo. Las congelaciones en los dedos dificultan sus movimientos, pero avanzan hacia la Chimenea House. Tras un corto descanso al llegar a los 6.055 metros del campo I, acometen el descenso hacia el campo base, adonde llegan a primera hora de la tarde. Una sabrosa tarta de chocolate con bizcochos y dos botellas de vino les esperan. Descansan.

Los protagonistas

MARI ÁBREGO
l Edad. 66 años.
l Lugar de nacimiento. Los Arcos (4-7-1944).
l Trayectoria profesional. Distinguido con trofeos a los mejores deportistas navarros los años 1979, 1984, 1985 y 1986, Medalla de Plata del Consejo Superior de Deportes español por la expedición al Dhaulagiri (1980) y galardonado por el Gobierno navarro con la Medalla de Oro al mérito deportivo. Además de subir al Jannu (1981) y por lo menos en 25 ocasiones a la cima del Aconcagua (Andes), ha logrado cinco ochomiles (Makalu en 1984, K2 en 1986, Nanga Parbat en 1992, Broad Peak en 1995 y Cho Oyu en 1999) y ha realizado cuatro intentos al Everest (1985, 1987, 1989, 1990). Ha trabajado como guía en los Andes e Himalaya.
JOSEMA CASIMIRO
l Edad. 52 años.
l Lugar de nacimiento. Pamplona (2-11-1958).
l Trayectoria profesional. Monitor
de la Escuela Navarra de Alta Montaña (ENAM) en sus comienzos, fue de los primeros montañeros que comenzó a ir en el Himalaya. Logró las cumbres del Jannu, del K2 y el Broad Peak. Además de hacer cuatro intentos al Everest junto a Ábrego, también llegó al Lhotse Shar, Kangchenjunga, Dhaulagiri y Cho Oyu, entre otros.

21/06/2011

Más Energía Solar

El martes 21 de junio, a las 17:16 horas, tendrá lugar el solsticio de verano, el día más largo del año; las organizaciones ecologistas celebran la llegada del verano con el Día del Sol, un día para promocionar y apoyar las fuentes de energía renovable. Este año, piden además el fin de la energía nuclear cuando se han cumplido 100 días del accidente de Fukushima.
Ecologistas en Acción, en el Día del Sol ha denunciado el bajo nivel de  aprovechamiento de la energía solar en nuestro país, que es ampliamente superado por países europeos con mucho menor nivel de irradiación solar, como Alemania.
Las tecnologías de fabricación e instalación de energías renovables desarrolladas en España nos habían puesto a la cabeza del resto de países, con las ventajas económicas y sociales que ello conllevaba. Pero el Gobierno le ha puesto freno antes de que desplacen a las tecnologías sucias, asustado por la presión de las grandes compañías energéticas.
Por otra parte, si la administración pública en sus diferentes niveles (local, autonómica, estatal), tomase la iniciativa de incorporar paneles de solar térmica en sus edificios e instalaciones, y si además la hiciese obligatoria en todos los edificios de viviendas que se construyan en suelo público, el panorama para esta energía cambiaría enormemente, ya que al asegurar un mercado fomentaría la aparición de empresas instaladoras, y además tendría el efecto de difundir esta tecnología entre los ciudadanos, convenciéndoles de su rentabilidad. En vez de eso, impone unos cupos de potencia y unas trabas administrativas que limitan su desarrollo.
La situación de la energía solar fotovoltaica es especialmente sorprendente. Se está instalando aquí una potencia tan corta que somos un país exportador, tanto de equipos como de tecnología. Además de la electrificación de zonas rurales o sin conexión a la red eléctrica, también existe la posibilidad de unir la instalación a la red, vertiendo en ella Kw. solares obtenidos con un impacto ambiental infinitamente menor que el de las centrales térmicas de combustibles fósiles o nucleares.
Para la organización ecologista esta posibilidad de vender una electricidad que puede generarse en los tejados, con instalaciones poco complejas, debería ser promocionada de forma preferente por los poderes públicos.
Por último Ecologistas en Acción, cuando se han cumplido 100 días del accidente de Fukushima, ha pedido el abandono de la energía nuclear ya que, además de su peligrosidad, es totalmente importada, por lo que no nos otorga ninguna independencia del exterior.
El 100% del uranio que consumimos se importa y se enriquece en el extranjero. Lo único que se fabrica en España son los elementos combustibles. Asimismo, la tecnología en que se basan los reactores nucleares españoles es totalmente importada, con la excepción de los generadores de vapor de Almaraz I y II y de Ascó I y II, que han sido fabricados por ENSA.
Desgraciadamente, nuestro país es energéticamente muy dependiente, pero la energía nuclear no contribuye a resolver este problema. En cambio las energías renovables sí son de producción nacional así como buena parte de la tecnología en que se basan.

21/05/2011

Patrimonio natural en el límite con Álava

  • Las hermanas Irache y Cristina Roa Vicente, de Teder, recomiendan acercarse a Cabredo, una población desde donde parte un paseo que tiene como atractivos el embalse de la Sota y el roble marojo de la reserva de Peñalabeja, poco habitual en Navarra.

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Las hermanas de Estella Irache (izquierda) y Cristina Roa Vicente delante del embalse de la Sota, en término de Cabredo. MONTXO A.G.

PARA ellas toda Tierra Estella tiene encanto, pero a las hermanas gemelas Irache y Cristina Roa Vicente, vecinas de Estella de 45 años, bordear el embalse de la Sota de Cabredo les resulta especialmente atractivo. Las dos pasearon por primera vez por este entorno en el año 2004 de la mano de quien entonces era su alcalde, Ángel Jesús Sancho Martínez (fallecido recientemente), y con quien trabajaron codo con codo como técnicas de Teder (Centro de Desarrollo Rural de Tierra Estella) para acondicionar una zona poco conocida en la merindad por su condición limítrofe con Álava. No obstante, ambas han vuelto por su cuenta en varias ocasiones desde entonces. Su patrimonio natural, las diversas colonias de aves que anidan en el embalse y la multitud de paseos que permite son tres argumentos para regresar, a su juicio, con mucho peso. Sin contar, por supuesto, con la Reserva Natural de Peñalabeja, donde se conserva una importante muestra de roble marojo, una especie muy poco habitual en Navarra.

El punto de partida de este paseo bien puede comenzar en la parroquia de Santiago el Mayor -principal elemento arquitectónico de esta población de unos cien habitantes-, en el restaurado lavadero construido en 1.800 o en alguna de sus casas blasonadas para continuar con un recorrido circular que sigue bordeando el embalse de la Sota. Hasta allí, una cómoda pista entre campos de cultivo.

Se trata de una balsa artificial, ya muy naturalizada, que se construyó para regadío. Su utilidad ha mermado mucho a día de hoy, pero resulta de vital importancia para garantizar la supervivencia de todas las especies que allí habitan. Ánades, azulones, fochas, somormujos o garzas son algunas de las aves que pueden avistarse, mejor desde el observatorio que se colocó ex profeso cuando se acondicionó la zona. También se adecuó un merendero que hace más cómoda la estancia a los visitantes.

Buena señalización

El camino, totalmente señalizado, se adentra después por una senda en Peñalabeja, declarada Reserva Natural en 1987. Con 24 hectáreas, es casi totalmente un bosque de roble marojo con ejemplares también de carrascas, arces y madroños. Un lugar perfecto para coger setas y en el que se pueden encontrar jabalíes. Zorros se ven en Sierrachiquita (Codés), punto orográfico que se observa desde una zona de rasos de la reserva, así como la sierra de Marañón.

Ellas proponen también entrar en esta población, el "apéndice" de una ruta que vuelve a Cabredo de nuevo bordeando el embalse. En total, 12,6 kilómetros y casi tres horas de caminata. "Aún así, lo mejor de este itinerario es que permite muchas variantes en función de las ganas de cada uno", indicaron.

Para ellas, es también perfecto para recorrerlo en bicicleta o a caballo. "Hay mucho para disfrutar de la naturaleza. Es un sitio muy agradable", aseguró Cristina Roa. No exige ser un senderista experimentado, puesto que no plantea problemas de desnivel ni se trata de un abrupto camino, y goza, además, de una perfecta señalización. "Hay un panel inicial con un mapa y fotos más señalización direccional vertical y en el suelo", especificaron.

TIERRA ESTELLA, A PIE EMBALSE DE LA SOTA (CABREDO)

1 Agua todo el año. El embalse se mantiene con agua durante todo el año.

2 Sin fuentes. El recorrido no dispone de fuentes con agua de boca, por lo que sí es recomendable que el excursionista lleve encima. El lugar sí cuenta con zona de merendero y con un observatorio de aves.

3 Fauna. Es muy abundante. Colonias de aves, reptiles y hasta ardillas o jabalíes.

4 ¿Dónde comer o alojarse? Como opciones más próximas el Santuario de Codés (Torralba del Río), el camping de Acedo, el Portal de Navarra de Zúñiga o el restaurante Iribia de Ancín (Valdega), además de cualquier establecimiento de turismo rural de los alrededores.

5 Época ideal para la ruta. Las hermanas Roa se inclinan por la actual época primaveral (por el verdor de los cultivos y por la mayor cantidad de agua embalsada) o por el otoño (por el colorido de las hojas caducas).

19/04/2011

Unión de Astun-Candanchú con Formigal

Hace un par de semanas las laderas de Formigal lucían peladas y parduzcas, apenas blanqueadas a golpe de cañón en la línea de los telesillas. El personal con ganas de darse un homenaje estaba con sus raquetas y esquís de travesía al otro lado de la frontera, en el Portalet, donde sí había nieve abundante y sin estación ni pilonas ni demás artefactos de parque temático. Buena ocasión para cuestionar, una vez más, la actividad que cuasimonopoliza Aramón (DGA&Ibercaja); una actividad incierta y frágil, corta en el tiempo, de creciente impacto sobre el medio ambiente y cuyo funcionamiento exige fuertes subvenciones públicas.
Pero el problema va más allá. Si se diesen por satisfechos con las estaciones actuales y se aplicaran a mejorar sus servicios, su competitividad y la estética de su entorno, aún cabría firmar el conforme y empezar a trabajar para hacer del Pirineo un espacio cuidado, protegido, bien gestionado y una imagen de marca asociada a la calidad (turística, agroalimentaria, ecológica). Pero ahora las mentes más preclaras del Sistema andan empeñadas en unir Formigal con Astún y Candanchú por Anayet y Canal Roya y en construir otra estación en Castanesa urbanizando a tope dicho valle.
El proyecto de Castanesa (que ayer era debatido en Bruselas) está recorrido por su propio laberinto de pasiones e intereses. Será por eso (por los intereses) que Aramón ya ha comprado terrenos a precios de antes de la ruina inmobiliaria y que el Marcelinato suspira por iniciar las obras cuanto antes. Ahora bien, ¿de dónde saldrán los quinientos o seiscientos millones que ha de costar la broma?
Castanesa es un valle complicado para hacer en él pistas de esquí, el negocio inmobiliario está frenado en el Pirineo (como en todas partes), la inversión pública va de capa caída por culpa del ajuste (y si se invierte en una cosa es a costa de abandonar otra), la nieve apenas da juego durante breves intervalos invernales, en la montaña hay otras opciones para el desarrollo además del esquí... Pero aquí algunos siguen con sus quimeras. Inasequibles al desaliento.
En la foto: Canal Roya desde Astún; la zona que será invadida por la unión de ambas estaciones.

27/03/2011

Labraza, superada por la fama


Entrada a la casa del Obispo, en plena muralla.
Imaginen un pequeño pueblo del interior donde durante décadas su aislamiento le ha condenado al olvido. Donde la vida va despacio y raramente se alteran la tranquilidad que rezuman sus calles y casas. De pronto, en apenas un año, su nombre está en boca de todos y cientos de turistas recorren en tropel escarpadas carreteras para conocer y escudriñar cada rincón.
Esta visión es la historia real de Labraza, la villa fortificada riojano alavesa más pequeña del País Vasco. Hasta hace bien poco una joya escondida y ahora un referente turístico cuyo esplendor medieval nadie se quiere perder. El detonante del éxito, el premio que en junio concedió el Círculo Internacional de Ciudades Amuralladas, asociación que agrupa a doscientas ciudades de treinta países. Un galardón que reconoció el esfuerzo de los vecinos para conservar su muralla histórica, levantada en la última década del siglo XII, y plasmado en el plan director redactadopara su restauración por Arabarri, la sociedad foral encargada de gestionar el patrimonio cultural edificado.
La alegría inundó entonces a los 115 vecinos. La euforia se tradujo en la organización, entre octubre y diciembre, de visitas teatralizadas gratuitas que promocionaron su patrimonio arquitectónico: casas integradas en la muralla, cuatro torreones, un alcázar, callejas imposibles e impolutas, pasos de ronda, túneles secretos, portones, arcos de piedra, bodegas subterráneas, almenas, troneras, saeteras y matacanes. Varios meses después, se debaten entre el entusiasmo por el 'boom' turístico y el desconcierto por el ingente número de visitas. Los fines de semana y días festivos se han contabilizado más de trescientos visitantes. Cifra nada desdeñable para un pueblo que cuenta con un único negocio, el bar, cuya apertura se adapta a los horarios de los vecinos.
El bar, a tope
«Hasta ahora no venía casi nadie. Al no estar cerca de la nacional y no pillar de paso, el que venía lo hacía expresamente», introduce la presidenta de la Junta Administrativa, Begoña Martínez de Olcoz, para a continuación reconocer que el premio «ha supuesto un antes y un después». A pesar de que desde el próximo sábado y durante abril y mayo se retomarán las visitas teatralizadas, tienen previsto cobrar 3 euros a todos los interesados y será gratis para los menores de doce años. «Habrá recorridos los sábados por la tarde y los domingos a mediodía. Lo hacen para evitar la presencia de tanta gente porque a veces era complicado conducir grupos tan numerosos», anuncia Begoña. «No hay infraestructuras suficientes».
Y si no que se lo pregunten a Jesús Martínez de Garayalde, natural de Deusto y que desde hace casi cinco años regenta la taberna. «Los fines de semana estamos cuatro para atender y no damos abasto, está hasta los topes. Vienen de Vitoria, Bilbao, Navarra, de Guipúzcoa y hasta de San Juan de Luz», añade mientras Begoña apunta que «casi ni podemos entrar a tomar el vermú».
Por eso, ven con buenos ojos la anunciada inversión desde Arabarri para acondicionar un aparcamiento extramuros «para casi una treintena de coches y dos autobuses, además de adecuar algún otro camino para dejar los vehículos». Actuación que vendrá de perlas a los propios vecinos «porque queremos que estas mejoras no sean sólo para los turistas, también para nosotros. Hay que cuidar a la gente que vivimos aquí», proclaman. «Son los vecinos los que se han preocupado de mantener y cuidar la muralla».
Opinión más que respaldada por José Antonio Álvarez de Eulate. Natural de Oion, en 1986 adquirió la conocida como casa del Obispo, que perteneció a su tatarabuelo, e inició su rehabilitación. «Nos encanta esto, aunque hay poca vida social. En cuanto sale el sol nos juntamos», sonríe antes de asegurar que «las instituciones deben ayudarnos más a los vecinos». «Nuestra vida cotidiana no ha cambiado, hacemos lo de siempre», dice Begoña. «Hasta la tarde no hay más ambiente, los niños llegan del cole, desde Oion, y la gente de su trabajo en localidades cercanas, nos juntamos en el parque un rato y algunos mayores echan la partida, todo muy normalito», relata. El fin de semana «es otro Labraza, da hasta corte sacudir la alfombra, pero el ambiente es fenomenal. Los lunes vuelve la normalidad», añade su hermana Pilar.
Guía improvisado
La parada es obligatoria en la casa de Urbano Requibatiz, poeta local, alcalde en los sesenta y conocedor profundo de su pueblo. Pese a sus 80 años no tiene reparos en ejercer de improvisado guía. Gracias a él, uno puede ascender los 84 escalones de la torre de la iglesia de San Miguel, edificada en 1769 y disfrutar de un paisaje salpicado de viñedos y enmarcado por los montes. Una breve parada en la calle de la Concepción para mostrar un retablo de 1522 continúa con el vislumbre, en la calle Carretera Vieja, de las viviendas que lucen el letrero de 'accesorio'. «Tras las guerras, cuando la gente hizo sus casas en las murallas, se llamaron así porque eran los accesos al interior», desvela. Incansable, sigue el camino hasta la fuente del Moro, del siglo XIV, que permitía conducir el agua hasta el castillo por un pasadizo subterráneo, y no se olvida de mostrar una de las antiguas neveras donde se almacenaba la nieve para su posterior comercialización.
Un trago de vino dulce pone buen sabor de boca al pausado trayecto y a la despedida encantada de Urbano. «La gente viene a ver todo con prisas y sin tiempo para apreciar todo lo que tenemos y así no lo disfrutan», lamenta.

19/02/2011

Aprender a esquiar

Los monitores no recomiendan iniciarse en esta práctica hasta los ocho años, aunque los médicos aseguran que el aparato motriz está preparado a los cinco.
¿Qué edad es buena para aprender a esquiar? La respuesta varía según quien la formule. Mientras los médicos afirman que el aparato motriz de un niño está preparado para desarrollar capacidades complejas a partir de los 5 años, los monitores de esquí advierten de que no es hasta los ocho o nueve años cuando un niño tiene las capacidades suficientes para aprender, y reprochan a los padres que fuercen a sus hijos para que se inicien cuanto antes. Además, insisten en la importancia de que el niño porte el equipamiento adecuado, igual que el de los adultos, y recalcan la necesidad de que éste se mantenga en buen estado y adaptado a la edad, la altura y el peso del pequeño. De todo ello dependerá que el niño no se lesione o reduzca las consecuencias de un posible accidente, en el que el casco es la pieza clave, llegando a disminuir en un 60% las heridas en la cabeza. Para evitar estos posibles accidentes, se recomienda acudir por primera vez a las pistas en épocas en las que no están llenas, fuera de temporada como el mes de abril.

A qué edad empezar

Determinar la mejor edad para comenzar a esquiar es difícil. Médicos y monitores no se ponen de acuerdo sobre este asunto. Por un lado, los profesionales de la medicina aseguran que el desarrollo motriz idóneo suele llegar entre los tres y cinco años, mientras los segundos advierten de que la mejor edad para lanzarse a las pistas de nieve no se alcanza hasta cumplir los ocho o nueve años. De hecho, el director de la Escuela de Esquí de Formigal (Pirineo Aragonés), Antonio del Cacho, asegura que es el "afán de los padres" por que sus hijos aprendan a esquiar la causa principal de que los pequeños acudan a clases desde bien temprano, aunque, insiste, "la edad ideal es ocho o nueve años porque aprenden en un día lo que cuando tienen cuatro aprenden en una semana". "Hay una clara distinción entre un niño de cuatro años y uno de ocho o nueve, ya que este último aprende muy rápidamente porque tiene una capacidad física e intelectual mucho más preparada. Lo que ocurre es que los padres se precipitan y llegan a las escuelas de esquí muchísimos niños con cuatro años", aclara.
Por su parte, Jordi Sapena Grau, del Servicio de pediatría del Centro médico Teknon, reconoce que "hasta los cuatro años de vida no se empiezan a desarrollar las capacidades motrices complejas", pero estima que a partir de los cinco años la mayoría de los niños pueden empezar a desarrollar técnicas motrices complejas e iniciarse en la práctica de algunas actividades deportivas. "Hasta entonces, -continúa- se encuentran en una fase de conocimiento y control de su propio cuerpo y de la relación de éste con su entorno, y no es el momento adecuado para el inicio de las actividades deportivas propiamente dichas, como el esquí". En concreto, para los más pequeños, existen otras alternativas adaptadas a los primeros contactos con la nieve, como son los denominados jardines de nieve. Pocas estaciones de esquí carecen de este tipo de instalaciones, en las que, según Del Cacho, se aprenden valores necesarios para compartir en la pista. "En las escuelas de esquí no sólo pretendemos que el niño aprenda a esquiar, sino que intentamos infundirles también el espíritu deportivo, el contacto con la naturaleza y la camaradería con los demás compañeros", señala el monitor, quien considera que ésta es la mejor elección para los más jóvenes, puesto que, agrega, "para un niño de cuatro años supone un gran esfuerzo llevar unas botas rígidas, a las que no está acostumbrado y unos esquís".
Nunca se debe forzar a los niños a aprender a esquiar si no están suficientemente preparados puesto que las consecuencias pueden ser irreversibles. "Hay muchos inviernos por delante y el precipitarse e intentar adelantar el inicio de su aprendizaje puede llevarle a una mala experiencia y a un rechazo a esta actividad. Es generalmente entre los cuatro y los cinco años cuando la mayoría de los niños presentan el desarrollo psicomotor idóneo para iniciarse en éste y otros deportes, y será alrededor de los seis años cuando su mejor coordinación psicomotriz y su mayor capacidad de aprendizaje provocarán que interiorice mejor las técnicas del esquí y más disfrute de este deporte", concreta el experto.

28/01/2011

SALIDA A LA NIEVE de Vianatrekking

Organiza: VianaTrekking
Lugar: Pistas de Abodi - Sierra de Salazar (Navarra).
Dia: Domingo 13 de febrero.
Hora de salida: 8:00 horas desde el Hoyo. 
Precios:

Solo viaje Viaje+esquís (*) Viaje+raquetas (**)
Socios Vianatrekking
14.-€ 26.-€ 22.-€
No socios 18.-€ 36.-€ 30.-€
(*) El alguiler de esquís incluye la entrada a pistas
(**) Para las raquetas no hay que pagar entrada a pistas
Apuntarse: En el centro joven. Señal 10€
Ultimo dia 8 de febrero.
Si desas alquilar esquís, deja tu nº de calzado y altura
Aclaraciones:
  • Para que la actividad se lleve a cabo hace falta un numero minimo de 40 personas, limitadas a 55 plazas.
  • Los menores de 16 años deben viajar bajo supervision de un adulto
  • El precio incluye unicamente, el viaje en autobus y el alquiler de esquís de fondo o raquetas
  • El que lleve sus propios esquis tendra que pagar la entrada a pistas.
Vianatrekking no se hace responsable de  ningun posible accidente que pudiera ocurrir

23/01/2011

Hasta siempre Felipe

Efectivos de la Guardia Civil han encontrado esta mañana el cuerpo sin vida del montañero de Los Arcos desaparecido este sábado tras un alud en Panticosa. El operativo para buscar al navarro, de 34 años, se ha reiniciado a primera hora de este domingo y, poco después, han encontrado el cuerpo en la zona de la Peña de Sabocos, en el término municipal de Panticosa (Huesca). 

Su cuerpo ha sido localizado alrededor de las nueve y media de la mañana, tras unas labores de búsqueda complejas que se iniciaban ayer al mediodía, cuando su compañero de cordada que milagrosamente salvó la vida daba la voz de alarma.  Se vieron sorprendidos por una enorme avalancha de nieve de 900 metros. 

Al parecer la avalancha se produjo al romperse una placa de nieve cuando los montañeros comenzaban el descenso de la Peña Sabocos tras haber ascendido el corredor Panticosa Ice.  Ambos iban perfectamente equipados, con cuerdas, crampones y piolets.  El más joven, chocó contra una gran piedra a la que pudo agarrarse, pero su compañero, era arrastrado por el alud.

En su búsqueda han participado miembros de la Unidad de Rescate en montaña de Panticosa, Jaca y Benasque, así como perros de búsqueda y la Unidad UHEL-41. Las labores de rescate y localización en la tarde de este sábado fueron negativas y se tuvieron que suspender al anochecer. Esta mañana se han reanudado y a las 9:30 con la ayuda de un perro han encontrado el cadáver, que ha sido rescatado en torno a las 10:10 horas y evacuado en helicóptero. Posteriormente, ha sido trasladado en un coche fúnebre hasta el depósito de cadáveres de Jaca, donde lo esperaba su familia. El montañero, según las mismas fuentes, ha fallecido por "mala suerte", porque iba bien equipado, pero los aludes forman parte de los riesgos de la montaña.

Felipe Zurbano, de 34 años, y padre de un niño de casí 2 años, era compañero habitual de otros montañeros vianeses de este club, con los que compartía frecuentes salidas, pero que ayer iba acompañado por otro montañero de Logroño.
Tres amigos de Viana se desplazaron en la tarde del sábado a Panticosa con el fin de colaborar en las tareas de busqueda, pero ya a la tarde con la falta de luz fueron suspendidas. Esta mañana a primera hora ya estaban dispuestos a colaborar con los grupos de rescate, pero la indeseada noticia llegó antes de comenzar.

Desde aquí un fuerte abrazo para Rita, su madre y todos sus allegados.

A veces la montaña es así de injusta; iban correctamente equipados, con buenos horarios, con un pronóstico de aludes bajo, a un lugar que para su nivel no debía presentar especial dificultad, y al descenso, ...  Fernando, su compañero, tuvo más suerte y "flotó" sobre una placa y no quedó sepultado. Aunque rapidamente dio aviso y se desplazó al lugar un importante dispositivo de busqueda, la profundidad a la que se encontraba el cuerpo no hizo posible su localización hasta esta mañana.

Te recordaremos siempre.



Un montañero Arqueño sepultado por un Alud

El sábado 22/1/11 una pareja de montañeros ha desencadenado un alud de placa en la cara norte de Sabocos, enterrando a uno de ellos. El equipo del 061 y Guardia Civil está en estos momentos en labores de búsqueda del montañero sepultado.

Se trata de dos montañeros (un navarro y un riojano) que, al igual que otro grupo de franceses, había subido al Pico Sabocos por el corredor Panticosa Ice, con material de alpinismo invernal para nieve y hielo.
Una vez en la cima esta pareja ha iniciado el descenso a pie, con crampones, por la vía normal de la cara norte, bajando por el corredor NW hacia un llano que luego desemboca en un embudo justo encima de las pistas de la estación de esquí de Panticosa y sus ibones de Asnos y Sabocos.
El alud se ha debido originar antes del embudo, arrastrando a ambos montañeros. Rápidamente el alud ha cobrado gran tamaño, arrastrando grandes bloques helados. Comentan que ha llegado a medir 100m de ancho y ha avanzado una distancia de 700m. Uno de los dos montañeros ha conseguido agarrarse a uno de esos grandes bloques de hielo que flotaban sobre el alud, como el que se agarra a una balsa en un río, lo que le ha salvado de ser enterrado. El otro compañero no ha tenido la misma suerte y sigue sepultado. En la zona está desplegado todo los equipos del Greim, con perros de nieve traídos de Benasque en helicóptero. Está anocheciendo y la noche se espera larga, así como las bajísimas temperaturas.
Precisamente en ese viaje en helicóptero desde Benasque a Panticosa para traer los perros, el médico del 061 ha observado durante el vuelo multitud de enormes placas en todas las laderas norte del Pirineo, que parecen haberese formado durante la tarde y noche de ayer con los fuertes vientos de las últimas horas. Precisamente un pister de Panticosa que el viernes bajó esquiando por esa misma zona de Sabocos, comenta que ayer no había ninguna de estas placas que hoy se observan.